Cuando tenía 11 años invertí horas y horas jugando Age of Empires pero en realidad no recuerdo el momento de quién me refirió a ese juego, el lugar dónde lo compré o como apareció ese juego en mi computadora. Sí, también jugaba los SIMS y me encantaba ENCARTA 2000 para mis tareas y trabajos. Era lo que formaba parte de mis interacciones con una computadora.

Quiero confesar que en mi adolescencia no sabía nada de tecnología y tampoco me interesaba. Me llamaba más la atención el deporte y la aventura que quedarme en casa enfrente de un monitor. Me da un poco de vergüenza decirlo pero en mi universidad ni siquiera sabía que había carrera de Ingeniería y de hecho creo que jamás me relacioné con algún otro estudiante de esa área. Cabe destacar, que antes de decidir por alguna carrera, me llamó la atención Ingeniera Industrial, pero recibí el comentario de que no era una carrera para mujeres.

Considero que existía una brecha muy grande entre la tecnología y yo. A pesar que desde pequeña tenía internet en casa y estaba muy acostumbrada a escuchar ese sonido particular de conexión entre el modem y la red, no sabía lo que significaba hasta hace poco tiempo. No creo que el estatus socioeconómico, asistir a escuela privada o no y tener una familia que de alguna forma estaba involucrada en este sector pudiera tener una influencia. Al menos no en mí.

Pasaron los años y tuve la oportunidad de ir a un taller de design thinking. Diseñamos proyectos para disminuir la brecha digital y voilà surgió un proyecto que seguiría años después para verlo en vida. Ese fue el momento en donde me percaté que existía una brecha tecnológica en mi vida y de alguna forma había contribuido a limitar mi forma de pensar, ser y ver la vida.

La principal motivación que tuve con mi equipo para sacar adelante el proyecto fue darles herramientas a las personas para que tuvieran una visión más amplia o simplemente una visión. Muchas veces nos cerramos en nuestro mundo y no sabemos que existen un sin fin de posibilidades de hacer las cosas, sin fin de lugares que conocer y que en ese entonces y todavía hoy en día, la tecnología es el mejor aliado para aprender y crecer en este mundo. Enseñamos a las personas que podían viajar por recorridos virtuales o vistas panorámicas de sitios arqueológicos de otros países, les mostramos cómo aprender a bailar salsa con videos de Youtube, les compartimos cómo podían mejorar y escalar su pequeño negocio a algo más grande usando herramientas como Google Drive, Skype y Dropbox y lo más importante, si usamos un celular todos los días al menos tenemos que saber cómo funciona un sistema operativo. Quizás les suenen cosas muy básicas, pero lo que es básico para unos para otros es complejo. ¿Habría que empezar por algo no?

Hoy, gracias a mis experiencias pasadas y personas que he conocido, no me explico cómo pude estar tan lejos de la tecnología, pero más que estarlo era no entenderlo. De igual forma espero haber inspirado e involucrado a otras personas a este gran mundo. Me encanta crear productos y experiencias digitales, escribir contenidos en Medium y compartirlos, conectar con gente interesante en Linkedin, expresarme en Twitter, subir fotos a Instagram, probar apps de desarrolladores de todo el mundo, enterarme de lo que sucede en cada rincón, recibir newsletters de diferentes temas, tener mi vida organizada en Sheets de Google, colaborar en Slack, Telegram y Trello, sólo por mencionas algunas cosas.

Y lo mejor de todo: Tener al mejor maestro disponible 24/7, bendito Internet.

¿Qué estaría haciendo si esa brecha me seguiría separando?

El reto sigue presente, hay muchas personas, hombres y mujeres con brecha digital y por ende brecha social, ¿Qué podemos hacer para acercarlos a este mundo?

Feliz por leer sus comentarios. Sería interesante también conocer sus historias.

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